Vasos Cánopes

E-65RM

Nuevo

Vasos Cánopes

Amset, Hapi, Duamtef y Kebeksenuf.

Arte funerario egipcio. Momificación.

Vasos Canopes o canopos. Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

Tamaño pieza : 14 x 7 cm. c/u

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85,95 €

EL RITUAL DE LA MOMIFICACIÓN

 

Los egipcios tenían una visión muy peculiar de lo que sucede tras la muerte en el más allá. En algunos escritos sagrados, como “Textos de las Pirámides”, encontramos la pregunta “¿Pero, a dónde va el alma del muerto?” Y es que para ellos la muerte no era el fin, el fallecido iniciaba todo un viaje al origen de Ra (el sol diurno, y nocturno que al recorrer el mundo subterráneo recibe el nombre de Nun y recobra su energía y vitalidad), así pues el faraón ascendía hacia el espíritu puro y se fusionaba con Nuth, diosa primordial, creadora del cielo estrellado y todos los astros.

 

En este y otros escritos sagrados como “El libro de los muertos” o “Textos de los sarcófagos” se detalla con todo lujo de detalles el periplo del fallecido en el mundo subterráneo y todas las pruebas y peligros que va a tener que afrontar hasta llegar al final de su viaje. Por esa razón era tan importante el ritual funerario y el proceso de embalsamamiento y momificación (cuya duración era de unos 70 días), la intención era ayudar al alma del muerto en su dificultoso viaje hacia lo desconocido.

 

Para los egipcios el faraón fallecido no era un hombre, sino un dios, y comenzaba su viaje como el dios Sol para regenerarse, rejuvenecer y cumplir con su destino de convertirse en estrella y así ser devuelto al mundo luminoso de donde salió su alma luminosa inmortal Akh. Las ceremonias funerarias son la prueba más evidente de la creencia egipcia de la supervivencia del alma. Un antiguo texto concluye: “Levántate hacia la vida porque, ves, no estás muerto.” Por eso estos ritos eran celebrados como una fiesta, atribuyendo al dios Anubis las enseñanzas sobre el arte de envolver a los muertos en vendas.

 

¿Cómo era el proceso de momificación?

 

Tras las celebraciones del funeral y pasados dos o tres días, era llevado al taller de momificación también llamado “La Casa de la Vitalidad” (“embalsamar” significa “volver a dar vigor”) donde los sacerdotes colocaban al difunto sobre una mesa cuya decoración recordaba a un león. Lavaban sus impurezas con agua lustral y rociaban su cuerpo con incienso, entonces se hacía el rito (entre otros) de la apertura de boca, ojos y orejas para que el difunto pudiera ver, oír y hablar en el más allá. Entonces se le extraía parte del cerebro por la nariz, se le hacía un corte en el costado para extraer los órganos interno: el hígado, los intestinos, los pulmones y el estómago.

 

Estas vísceras eran lavadas y humedecidas con vino de palma para luego ser envueltas en paños de lino antes de ser introducidas en los cuatro vasos canónicos o canópes con forma de urna. Estos recipientes estaban bajo la protección de cuatro dioses (llamados “hijos de Hórus”) relacionados con las cuatro direcciones del espacio. Luego el cuerpo era tratado con natrón para deshidratarlo y hacerlo incorruptible. El último proceso de la momificación era el vendaje de todo el cuerpo, para ello se necesitaba cientos de metros de lino fino que debían proteger toda la figura empezando por los brazos y las piernas. Ahora el difunto ya estaba listo para comenzar su periplo por mundo subterráneo con la mayores garantías de éxito y acceder a la inmortalidad.

 

Los vasos canopos y sus dioses protectores

 

Los hijos de Hórus eran representados en las tapas de estas urnas: Kebeksenuf (con cabeza de halcón: los intestinos); Duamtef (con cabeza de chacal: el estómago); Amset (con cabeza de forma humana: el hígado); Hapy (con cabeza de babuino: los pulmones).

 

Representan los cuatro alientos de la vida y los cuatro puntos cardinales o direcciones. Eran los hijos de Horus y los genios protectores de las energías que se concentraban en las vísceras del difunto, en el ritual funerario egipcio. Desde el imperio Nuevo, se añaden sus cabezas a las tapas de las vasijas canópicas. Eran dioses juveniles cuyo cometido era regenerar y defender al Alma en su traspaso al mas allá o Amenti. Son los encargados de combatir contra la serpiente Apofis, el enemigo de la creación, durante el recorrido nocturno del dios-Sol por el inframundo.

 

Kebeksenuf

 

Veinto del Oeste. Su nombre puede traducirse como “el que renueva a su hermano”. Se le asocia a la creación como dios solar. En la mitología es Anubis quien le otorga funciones funerarias en el proceso de embalsamamiento y momificación, y quién lo designa para vigilar la tumba de Osiris.

 

Duamtef

 

Viento del Este. Su apelativo equivale a “el que venera a su madre”. Los trabajos relacionados con la momificación le vienen de Anubis. También Duamtef fue uno de los dioses elegidos para custodiar el sarcófago de Osiris. Se le representa con cabeza de chacal como protector del estómago del fallecido porque este animal puede alimentarse de comida en descomposición, y justamente el estómago es lo que descompone los alimentos. Se tenía así la creencia de que su influencia evitaba la corrupción del cuerpo.

 

Amset

Viento  del Sur, este apelativo le viene porque anunció el triunfo de su progenitor sobre el dios Seth en el viento del Sur. Se considera que Isis fue la madre de Amset. De todos los recipientes canopos solo este tiene forma humana. Al igual que su hermano Duamtef, fue uno de los elegidos para vigilar la tumba de Osiris. Su misión era la de custodiar el hígado del fallecido bajo la protección de Isis.

 

Hapy

Llamado viento del Norte, podía mostrarse en forma de pájaro. También se le atribuye a Anubis el haber otorgado a Hapy tareas de momificación. Y de la misma manera es uno de los siete espíritus encargados de custodiar el cuerpo muerto de Osiris según “El Libro de los Muertos”. Se le representa con forma humana pero momificado con cabeza de mandril y estaba bajo la custodia de Neftis. Su misión era proteger los pulmones, ya que Hapy se traduce como “circular” en alusión a la circulación de la sangre y el papel de los pulmones en esta tarea.

Éstas réplicas arqueológicas, de vasos canopos para comprar, son figuras de arte funerario egipcio idóneas para hacer regalos originales y como figuras de decoración.

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Vasos Cánopes

Vasos Cánopes

Amset, Hapi, Duamtef y Kebeksenuf.

Arte funerario egipcio. Momificación.

Vasos Canopes o canopos. Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

Tamaño pieza : 14 x 7 cm. c/u

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