Arte ibérico Hay 11 reproducciones

Piezas de arte Ibérico antiguo trabajadas con métodos artesanales. Esculturas ibéricas. Monedas ibéricas en altorelieve. Guerreros íberos, relieves, estelas. Reproducciones y réplicas arqueológicas de arte Íbero. Son figuras hechas a mano idóneas para hacer regalos exclusivos, la decoración de interiores e incluso vestir escaparates o vitrinas.

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Piezas de arte Ibérico antiguo trabajadas con métodos artesanales. Esculturas ibéricas. Monedas ibéricas en altorelieve. Guerreros íberos, relieves, estelas. Reproducciones y réplicas arqueológicas de arte Íbero. Son figuras hechas a mano idóneas para hacer regalos exclusivos, la decoración de interiores e incluso vestir escaparates o vitrinas.

Breve historia del arte ibérico

El arte ibérico (también llamado celtibérico) abarca todo un conjunto de grupos de población que ocuparon la península ibérica en “La Edad del Hierro” de manera dispersa. En esta edad del Hierro fueron dos las culturas de cierta importancia que aparecieron en Europa: por un lado en Austria, hacia el siglo VII a.c., surgió la cultura Hallstatt (predominando los motivos geométricos); por otro lado en Suiza, hacia el siglo V a.c., apareció la de La Tene heredera de la anterior (donde la decoración busca motivos más ondulados y sinuosos), y se extendió por centroeuropa, Islas Británicas, este de Europa y norte de España. Pero no fue sino a partir del siglo VII a.c. que el arte ibérico se va extendiendo por la península. Se han encontrado asentamientos en el sur de España, en el este y en el norte.

Distinguiendo entre arte celtíbero y arte ibérico, tenemos que el primero se desarrolló principalmente en las zonas del norte y oeste de España, donde podemos encontrar mucha mayor influencia de los pueblos celtas. Y el segundo floreció en toda el área del mediterráneo con clara influencia grecopúnica, y estas son la expresiones propiamente llamadas de la cultura ibérica. El nombre se lo debemos a los griegos cuando entraron en contacto con estas tribus, y según algunos autores hace referencia al río Ebro.

Arte celtíbero

El estudio de estos pueblos del norte y oeste de la península es complicado por no tener la escritura desarrollada. Destacan los poblados fortificados llamados castros como los de Portugal Briteiros y Sabrosos, o el de Santa Tecla en Pontevedra. En el Tiemblo (Ávila) se encontraron los toros de Guisando (rudimentarias tallas de diferentes animales, posiblemente con la finalidad de invocar a las divinidades la protección de los rebaños). Son famosos sus trabajos de orfebrería por la riqueza de detalles y elementos simbólicos (aunque no trabajaron el oro), donde destacaron notablemente (conocían el damasquinado, el granulado, el repujado y otras técnicas de artesanía). Se han encontrado collares, empuñaduras de armas, fíbulas (imperdibles) con forma de animal, brazaletes, pulseras, placas decorativas, broches para cinturón y otros elementos ornamentales. También son notables sus trabajos en cerámica y su decoración, llegando a tener un estilo propio aunando influencias celtas e íberas. En cuanto a los cultos funerarios, se han encontrado campos de urnas donde reposaban las cenizas de los difuntos, lo cual indica que la práctica de la incineración se extendió por el noroeste de la península (y por muchas zonas de Europa) a partir de finales de la Edad del Bronce.

Arte íbero

Los principales ejemplos de escultura íbera los encontramos en “Las Damas”, un conjunto de tallas femeninas en las que encontramos una hueco en la parte posterior con la finalidad de albergar las cenizas del fallecido. Nos referimos a: la Gran Dama Oferente del Cerro de los Santos (figura completa de pie con una vasija entre sus manos); la Dama de Baza (estatua majestuosa sedente sobre un trono de piedra sujetando una paloma en una des sus manos y aún con restos de policromía); y por supuesto la maravillosa Dama de Elche (figura de medio busto, sonrisa griega, ataviada con fantásticos adornos y con restos también de su pátina original), quizá la máxima expresión de belleza del arte íbero donde podemos observar la influencia de las colonizaciones griegas. Otro claro ejemplo de escultura íbera lo tenemos en “La Bicha de Balazote” (esfinge tallada en piedra caliza grisácea con cuerpo de toro androcéfalo barbado, de apariencia mansa y formas suaves). Junto a estas expresiones de arte encontramos exvotos en materiales de hierro, bronce y barro; también toda una colección de figuras de guerreros en relieve y bulto redondo; sin olvidar las ingeniosas armas como la falcata y la típica espada corta que más tarde adoptarían las legiones romanas (el Gladius Hispaniensis). Sin embargo podríamos decir, en general, que el arte ibérico como cultura tiene un marcado acento religioso, especialmente en relación a los ritos funerarios y el culto a los difuntos.

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